Uno de los problemas que ha enfrentado todas las ciencias tanto naturales como sociales, es la concepción de hombre como persona. La religión, los distintos enfoques filosóficos, políticos, educativos, etc. han dado pautas para contestar este cuestionamiento que en condiciones normales, no tendrá respuesta exacta, precisa ni acabada.
Así, cada cultura identifica el tipo de hombre a formar, a construir. De esta forma, se encuentra diversidad de comportamientos en las personas como conjunto. Por eso, en vez de concebir erroneamente el hombre, se debe cultiva las diferencias. Cada vez que una persona individualmente se construye basado en sus creencias, concepciones, cultura y familia, se aborda la costrucción de la sociedad.
La pregunta debería ser. ¿Cuál es la sociedad que queremos construir?. Primero, una donde el respeto por cada individualidad sea el pilar fundamental; sumado a esto, la tolerancia como sentido de convivencia sana, de respeto por las ideas, comportamientos, creencias de los demás. Luego, al identificar factores comunes en varias personas, (como un deporte), se fundamenta las actividades de comunión. Después, la creación de ambientes éticos, donde cada una de las personas de la sociedad creada, se sientan libres, pero determinadas por el espacio al que ingresan. Así como se pide tolerancia por mis comportamientos, se deberá tolerar los espacios en los cuales no podré comportarme como lo hago en mi espacio. La suma de varios espacios personales da como resultado un espacio comunitario.
¿Cómo poder aplicar esta teoría en una ambiente laboral?